Importancia de la salud familiar

La salud familiar comienza en el hogar con la práctica de los hábitos alimenticios y las actividades físicas, que al combinarse pueden producir el bienestar físico que, indiscutiblemente, es lo más fundamental para una persona en cada etapa de su vida. Aquí es donde entra en juego el plato del buen comer; la distribución adecuada de los alimentos no sólo lo mantendrá en forma, sino que también tendrá todas las defensas listas para combatir cualquier virus o bacteria.

Cuando una familia practica estas excelentes conductas, es menos probable que sufra enfermedades o dolencias menores, pero ¿qué pasa con otras anomalías causadas por factores externos o cuestiones hereditarias? Afortunadamente, muchas clínicas cuentan con diversos análisis en donde se puede observar el verdadero estado de los órganos y entender lo que sucede en el interior del cuerpo. Con este conocimiento, se valora el tema de los chequeos o estudios, el cual se recomienda realizar una vez al año, sobre todo en aquellas personas que sufren de altos niveles de estrés o mala alimentación.

Recuerde que para alcanzar más éxitos debe estar sano, esto permitirá saborear cada momento y respetar la calidad de vida.

Cuidados que debe tener cada integrante de la familia

Hijos

Su alimentación es fundamental para su desarrollo físico; del mismo modo, se deben programar revisiones periódicas con el médico de cabecera y llevar un control de sus vacunas para asegurarse de que todo su esquema esté cubierto y de que ellos sean felices. Cuide a sus hijos; se merecen sonreír todo el tiempo.

Mamá

El embarazo supone un gran esfuerzo para las mujeres, que además tienen más actividades en su vida diaria, por lo que es importante que se sometan a revisiones anuales en la medida de lo posible, así como a revisiones periódicas para prevenir dos males ocultos: el cáncer de mama y el cáncer cervicouterino. Tómese un minuto para considerar lo vital que es la salud para el bienestar de su familia.

Papá

La cabeza de la familia es el que más se estresa a diario y tiene una pésima calidad de vida debido a comportamientos poco saludables. Debido a esto, se sugiere un chequeo rutinario alrededor de los 35 años para evitar ciertas enfermedades, como el cáncer de próstata.

Abuelos

Estos familiares deben hacerse un chequeo con un geriatra a partir de los 65 años, procurando estar alerta ante cualquier molestia o síntoma extraño que surja. Deben someterse a pruebas más exhaustivas y a revisiones más periódicas, ya que la salud puede fluctuar de un día para otro.